Mayor grado de satisfacción de los trabajadores.

Mayor rendimiento de los mismos.

Mejor calidad de vida.
Adecuado funcionamiento de las instalaciones.

Máximo rendimiento de los equipos.

Prevención de las averías antes de que estas ocurran.

Cuidado del medioambiente.
Mantener el valor de los inmuebles y de sus instalaciones.

Prolongación de la vida útil de las instalaciones.

Ahorros energéticos.

Ahorros en piezas de recambio.

Disminución de bajas laborales.

Control presupuestario.